La incómoda situación de tener una suegra que busca intimidad

La incómoda situación de tener una suegra que busca intimidad

¿Alguna vez has vivido la incómoda situación de tener una suegra que busca intimidad? Todos hemos escuchado las típicas bromas sobre las suegras, pero cuando la situación pasa de ser divertida a ser incómoda, puede ser difícil de manejar. En este artículo, hablaremos sobre cómo enfrentar este problema de manera efectiva y evitar futuros conflictos.

Vivir con los suegros según la biblia

La convivencia con los suegros puede ser un desafío para muchas personas, especialmente si la suegra busca una intimidad que no es bien recibida por el yerno o la nuera. Sin embargo, la Biblia nos da algunas pautas que pueden ayudarnos a sobrellevar esta situación incómoda.

Honra a tus padres

En el libro de Éxodo se establece el quinto mandamiento: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da» (Éxodo 20:12). Este mandamiento se refiere tanto a los padres biológicos como a los suegros, ya que la familia es una institución sagrada para Dios.

Sé paciente y amable

En el libro de Colosenses se nos insta a ser pacientes y amables con los demás, incluyendo a nuestros suegros: «Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro» (Colosenses 3:12-13).

Establece límites claros

Es importante establecer límites claros con los suegros para evitar situaciones incómodas. Esto puede incluir establecer horarios para las visitas o limitar la cantidad de tiempo que pasan en la casa. También es importante comunicar claramente lo que te hace sentir incómodo y ser respetuoso al hacerlo.

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Ora por ellos

Por último, es importante orar por nuestros suegros y pedir por su bienestar y relación con nosotros. En el libro de Filipenses se nos dice: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6).

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